Constantemente nos enfrentamos a la toma de decisiones, a la que en su forma más simple podemos referir como la elección entre dos o más alternativas, caminos o cursos de acción; aunque generalmente no se presta mucha atención al tema por ser tal vez de carácter insignificante las decisiones que de forma cotidiana se nos presentan para tomar; si dentro de el ámbito personal, familiar o escolar varias llegan de ellas llegan a ser determinantes, que tal cuando en el ámbito laboral tenemos que desempeñar puestos gerenciales o directivos y de nosotros administradores depende elegir alternativas que lleven al fracaso o éxito a la negociación.
Por otra parte, las alternativas están evaluadas en función de sus resultados probables respectivos. Pero el requisito es hacer comparaciones con base en los valores, sean económicos, psicológicos, políticos o sociales. Muchos de los problemas que requieren una decisión no pueden resolverse con un si o un no. Ninguna de las alternativas que se presenten tiene que ser enteramente satisfactoria, pero es trabajo del administrador analizarlas y evaluarlas, con el fin de proyectar cuales serían las ventajas y desventajas de el conjunto de opciones, para elegir la más viable para la negociación.
Se utilizan muchas diferentes bases para la toma de decisiones. La gama de opciones se extiende desde las corazonadas, hasta los estudios y análisis matemáticos más especializados y complejos. Evidentemente, la selección de una alternativa para culminar la toma de decisión es individual y por lo general está dictada por los antecedentes y conocimientos del gerente y por los recursos que tiene disponibles.
Para toda situación dada, la decisión es el resultado de la suma de esfuerzos a nivel grupal o individual. El enfoque individual es común en el caso en que es bastante fácil llegar a la decisión, además de que reconoce que la toma de decisiones es una tarea solitaria desde el punto de vista esencial, también cuando el grupo tiene pocos conocimientos o antecedentes sobre el tema, o el asunto es de una naturaleza de emergencia.
En contraposición, la toma de decisiones en grupo ayuda a desarrollar a los miembros del grupo y les da oportunidad de declarar sus opiniones en relación con los asuntos que afectan a su trabajo.
Por otra parte, las alternativas están evaluadas en función de sus resultados probables respectivos. Pero el requisito es hacer comparaciones con base en los valores, sean económicos, psicológicos, políticos o sociales. Muchos de los problemas que requieren una decisión no pueden resolverse con un si o un no. Ninguna de las alternativas que se presenten tiene que ser enteramente satisfactoria, pero es trabajo del administrador analizarlas y evaluarlas, con el fin de proyectar cuales serían las ventajas y desventajas de el conjunto de opciones, para elegir la más viable para la negociación.
Se utilizan muchas diferentes bases para la toma de decisiones. La gama de opciones se extiende desde las corazonadas, hasta los estudios y análisis matemáticos más especializados y complejos. Evidentemente, la selección de una alternativa para culminar la toma de decisión es individual y por lo general está dictada por los antecedentes y conocimientos del gerente y por los recursos que tiene disponibles.
Para toda situación dada, la decisión es el resultado de la suma de esfuerzos a nivel grupal o individual. El enfoque individual es común en el caso en que es bastante fácil llegar a la decisión, además de que reconoce que la toma de decisiones es una tarea solitaria desde el punto de vista esencial, también cuando el grupo tiene pocos conocimientos o antecedentes sobre el tema, o el asunto es de una naturaleza de emergencia.
En contraposición, la toma de decisiones en grupo ayuda a desarrollar a los miembros del grupo y les da oportunidad de declarar sus opiniones en relación con los asuntos que afectan a su trabajo.
Fuente de consulta: TERRY & FRANKLIN, Principios de Administración, Editorial CECSA, México 2006.



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