En todos lugares escuchamos hablar de la autoridad, que si en casa papá y mamá tienen la autoridad, en la escuela los profesores, y en el trabajo nuestro jefe. También es común oír que, a mayor autoridad, mayor responsabilidad; pero a caso ¿todos tenemos bien claro que es la autoridad?
Autoridad, “es la facultad de dirigir las acciones, adoptar decisiones y girar órdenes para que se realice alguna actividad o se acate una decisión; en síntesis, se dice que autoridad es la capacidad que tiene el responsable de un órgano para lograr que sus subordinados hagan o dejen de hacer algo, lo cual implica – necesariamente – el ejercicio del mando.” [1]
Por otra parte es de suma importancia establecer que, responsabilidad “es la exigencia que tiene todo individuo u órgano administrativo de cumplir las acciones encomendadas y de rendir cuentas de su ejecución a la autoridad correspondiente.
La responsabilidad implica que toda unidad administrativa y sus miembros deben responder al ejercicio de la autoridad; por lo tanto, son primordiales la necesaria adecuación, el equilibrio y la correspondencia entre estos factores: no puede ejercerse ninguna autoridad sin responsabilidad, y viceversa.” [2]
Otra importante forma de identificar la autoridad es visualizándola en el organigrama, ya que de manera formal, la organización otorga esta característica mediante los niveles jerárquicos.
Para concluir, considero que la importancia de la autoridad radica verdaderamente en saber canalizarla para poder dar órdenes lógicas, objetivas e imponer objetivos y metas alcanzables, que nos orienten a la consecución de los objetivos corporativos u organizacionales, además de llegar a buenos términos con los integrantes de la empresa incluyendo a todos los trabajadores y no violentando sus derechos.
Autoridad, “es la facultad de dirigir las acciones, adoptar decisiones y girar órdenes para que se realice alguna actividad o se acate una decisión; en síntesis, se dice que autoridad es la capacidad que tiene el responsable de un órgano para lograr que sus subordinados hagan o dejen de hacer algo, lo cual implica – necesariamente – el ejercicio del mando.” [1]
Por otra parte es de suma importancia establecer que, responsabilidad “es la exigencia que tiene todo individuo u órgano administrativo de cumplir las acciones encomendadas y de rendir cuentas de su ejecución a la autoridad correspondiente.
La responsabilidad implica que toda unidad administrativa y sus miembros deben responder al ejercicio de la autoridad; por lo tanto, son primordiales la necesaria adecuación, el equilibrio y la correspondencia entre estos factores: no puede ejercerse ninguna autoridad sin responsabilidad, y viceversa.” [2]
Otra importante forma de identificar la autoridad es visualizándola en el organigrama, ya que de manera formal, la organización otorga esta característica mediante los niveles jerárquicos.
Para concluir, considero que la importancia de la autoridad radica verdaderamente en saber canalizarla para poder dar órdenes lógicas, objetivas e imponer objetivos y metas alcanzables, que nos orienten a la consecución de los objetivos corporativos u organizacionales, además de llegar a buenos términos con los integrantes de la empresa incluyendo a todos los trabajadores y no violentando sus derechos.
[1] FRANKLIN F. Enrique Benjamín, Organización de empresas, 3ª Edición, McGraw Hill, México 2009.
[2] FRANKLIN F. Organización de empresas.



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